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Open Finance Chile: Guía Estratégica para Líderes Financieros

15-jun-2026 2:51:21

La transformación digital en la banca y los servicios financieros chilenos ha entrado en una etapa decisiva. La promulgación de la Ley Fintech y la reciente reestructuración regulatoria marcan un punto de inflexión que altera de manera definitiva cómo las instituciones financieras gestionan, protegen y rentabilizan la información de sus clientes. Para los líderes en tecnología, operaciones y estrategia de negocio, comprender el alcance del Open Finance y el Open Banking en Chile dejó de ser un ejercicio teórico para convertirse en un mandato urgente de innovación competitiva.

Históricamente, los datos financieros operaban bajo una lógica de aislamiento, donde cada banco o institución mantenía un control exclusivo sobre la información transaccional de sus usuarios. Hoy, este paradigma centralizado ha caducado. El nuevo marco regulatorio exige a las instituciones abrir de manera segura sus ecosistemas tecnológicos, permitiendo que la información fluya hacia terceros bajo el consentimiento explícito del cliente.

Sin embargo, abordar esta transformación tecnológica y cultural únicamente como un proyecto de cumplimiento regulatorio es un error estratégico profundo. Las empresas que liderarán el mercado financiero serán aquellas capaces de visualizar estas exigencias como el cimiento para desplegar nuevos modelos de negocio, optimizar la gestión de riesgo y crear canales de ingresos inéditos.

A través de esta guía, exploramos con profundidad qué significan el Open Banking y el Open Finance, cómo el Sistema de Finanzas Abiertas estructura sus operaciones en el mercado chileno, y qué decisiones deben tomar hoy las instituciones financieras para convertir la regulación en una ventaja de negocio rentable y sostenible.

¿Qué es el Open Banking y como evoluciona hacia el Open Finance?

Para diseñar una estrategia corporativa efectiva, resulta fundamental establecer la distinción conceptual entre el open banking y el Open Finance. Ambos modelos comparten la misma base filosófica y tecnológica, la cual dicta que el cliente es el único propietario de su información financiera, pero difieren significativamente en su alcance comercial y operativo.

El Open Banking, o banca abierta, representa la primera fase de esta evolución. Se concentra exclusivamente en la apertura de los datos bancarios tradicionales y los sistemas de medios de pago. Bajo este modelo, un cliente autoriza a su banco para compartir su historial de transacciones, saldos de cuentas corrientes y cuentas de ahorro con una aplicación de terceros. Esta transferencia de datos se realiza mediante el uso de interfaces de programación de aplicaciones, comúnmente conocidas como APIs, las cuales establecen canales de comunicación seguros, eficientes y estandarizados entre diferentes actores del mercado.

Por otro lado, el Open Finance, o finanzas abiertas, expande exponencialmente esta premisa hacia todo el espectro de los servicios financieros. No se limita únicamente a las cuentas bancarias, sino que abarca productos de inversión, fondos de pensiones, pólizas de seguros, créditos hipotecarios y carteras de valores. El Open Finance construye un ecosistema integral donde cualquier prestador de servicios financieros puede interactuar con la huella económica completa del usuario.

En Chile, la transición hacia un modelo de finanzas abiertas promueve un nivel de transparencia que facilita una mayor inclusión financiera. Al permitir que instituciones financieras accedan a datos enriquecidos provenientes de diversas fuentes, las empresas pueden evaluar de forma más precisa la capacidad de pago de segmentos poblacionales que históricamente han sido excluidos del sistema crediticio formal.

El impacto de la Ley Fintech y el Sistema de Finanzas Abiertas

El motor regulatorio que impulsa esta apertura en Chile es la Ley 21.521, conocida en el mercado como la Ley Fintech. Esta legislación tiene como propósito modernizar el mercado financiero, fomentar la competencia, promover la innovación tecnológica y establecer un perímetro regulatorio claro para empresas que prestan servicios financieros a través de plataformas digitales.

El corazón de esta ley radica en la creación del Sistema de Finanzas Abiertas (SFA). Este sistema es el marco legal y operativo definido por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que obliga a los actores del ecosistema a compartir información de manera estandarizada y segura. El Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) transforma la teoría de las finanzas abiertas en una arquitectura operativa tangible, estructurada sobre tres pilares fundamentales que impactan directamente el negocio bancario.

El primer pilar es el acceso a información. La normativa establece que los terceros autorizados pueden consultar los saldos, los movimientos históricos y el perfil financiero integral de los usuarios. Para un banco, esto representa una oportunidad masiva para mejorar sus motores de riesgo. Al incorporar el historial transaccional que un cliente mantiene en otra institución, los equipos de riesgo crediticio pueden generar procesos de evaluación mucho más robustos, disminuyendo las tasas de morosidad y ofreciendo productos hiper personalizados.

El segundo pilar es la iniciación de pagos. Este componente altera de manera radical la estructura de transacciones digitales. Habilita la transferencia de fondos de manera directa desde la cuenta de origen del cliente hacia la cuenta de destino, eliminando la necesidad de utilizar intermediarios tradicionales. Esta desintermediación reduce sustancialmente los costos de procesamiento y agiliza los tiempos operativos de liquidación.

El tercer pilar corresponde a la comparación de productos. La ley exige homologar la información pública de los productos bancarios y los diferentes instrumentos financieros. Esto permite a los clientes contraponer tasas de interés, comisiones de mantenimiento y condiciones de servicio con absoluta transparencia, forzando a las instituciones a competir por la calidad de su oferta de valor en lugar de depender de las barreras de salida o la fricción para retener al usuario.

Cronograma y Obligaciones: Entendiendo los plazos de la regulación

Para los departamentos de tecnología y operaciones, el desafío más complejo de la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas radica en la incertidumbre técnica y la gestión de los plazos regulatorios. La Comisión para el Mercado Financiero ha estructurado un calendario que exige respuestas precisas a nivel de arquitectura de software y ciberseguridad.

En julio de 2024, el regulador publicó la Norma de Carácter General N.º 514, el documento técnico que regula el funcionamiento del Sistema de Finanzas Abiertas, otorgando un plazo inicial de 24 meses para su entrada en vigencia. Esto situaba la fecha crítica de implementación en julio de 2026. Ante la alta exigencia que requiere el despliegue de APIs seguras bajo estándares internacionales y la gestión del consentimiento del cliente, en noviembre de 2025 la comisión puso en consulta pública modificaciones fundamentales a esta norma.

Estas modificaciones proponen extender los plazos de entrada en vigencia en 12 meses adicionales. Además, introducen un esquema de gradualidad segmentado por tipo de participante y tipo de dato, incorporando fases piloto y etapas intermedias. Este ajuste regulatorio es crucial para los líderes corporativos. No representa un permiso para detener las inversiones tecnológicas, sino una ventana estratégica para diseñar una arquitectura escalable. Las instituciones que utilicen este tiempo para estructurar APIs orientadas al negocio, en lugar de apresurar desarrollos improvisados para evitar multas, consolidarán una ventaja competitiva irreversible.

¿Quieres llevar tu negocio al siguiente nivel?

De la obligación regulatoria a la creación de valor y monetización

La reacción natural de muchas organizaciones frente a las normativas de la Comisión para el Mercado Financiero ha sido gestionar el Open Finance como un centro de costos. Sin embargo, la obligación de habilitar el acceso a la información mediante protocolos técnicos seguros abre escenarios directos de monetización. El éxito corporativo dependerá de la capacidad para transicionar de un modelo puramente transaccional hacia un esquema de servicios de datos con estructuras de precios claras.

Existen dos áreas principales donde el Sistema de Finanzas Abiertas se traduce en flujos de ingresos tangibles para las instituciones que estén preparadas.

API de iniciación de pagos

Los ecosistemas de pagos concentran altos costos operativos, exposición al riesgo de fraude y una intensa presión competitiva. Al habilitar capacidades de iniciación de pagos mediante banca abierta, las instituciones financieras facilitan un modelo de transferencias de cuenta a cuenta que resulta extremadamente eficiente.

En este nuevo escenario, el banco proveedor de la infraestructura puede establecer una tarifa predefinida y clara para el tercero que inicia el cobro, ya sea una plataforma de comercio electrónico, un proveedor de servicios o una entidad gubernamental. Esta infraestructura optimiza el pago de impuestos, la liquidación de servicios básicos y las transacciones en puntos de venta, mejorando los flujos de caja corporativos.

La viabilidad comercial de este modelo cuenta con un respaldo empírico contundente a nivel internacional. En el Reino Unido, mercado pionero en regulaciones financieras abiertas, los pagos de banca abierta experimentaron un crecimiento del 72% interanual durante 2024. Para ilustrar la magnitud de esta adopción, solo durante el mes de marzo de 2025 se procesaron 31 millones de pagos bajo esta modalidad, alcanzando un valor total de 12.900 millones de libras. Estos números confirman que la exposición de interfaces para la iniciación de pagos conforma una línea de negocio comprobada, con esquemas de rentabilidad que los actores del mercado digital comprenden y adoptan activamente.

API de datos enriquecidos e identidad digital

La segunda gran avenida de rentabilidad se encuentra en la comercialización de servicios de validación de identidad y datos enriquecidos. Actualmente, los bancos destinan enormes volúmenes de capital a los procesos de conocimiento del cliente y prevención de lavado de activos. El nuevo sistema permite empaquetar estas robustas capacidades internas y ofrecerlas como un servicio externo.

A través de APIs especializadas, las instituciones pueden exponer atributos de identidad previamente verificados y perfiles de comportamiento crediticio a terceros del ecosistema, siempre respaldados por el consentimiento del cliente. Una plataforma tecnológica, una empresa de selección de personal o un portal de arrendamiento inmobiliario pueden pagar al banco para incorporar, identificar y validar a sus propios usuarios con máxima rapidez. Este mecanismo reduce el riesgo de suplantación de identidad y disminuye drásticamente los altos costos asociados al reclutamiento digital de clientes.

De este modo, el banco trasciende su rol tradicional como simple custodio del dinero para posicionarse como un gran proveedor de confianza, identidad y datos verificados para toda la economía digital.

Desafíos tecnológicos y el enfoque de arquitectura ágil

El proceso de materializar estas oportunidades enfrenta retos técnicos formidables. Las empresas proveedoras de servicios deben garantizar la disponibilidad constante de sus sistemas frente a variaciones impredecibles en el volumen de tráfico. Al mismo tiempo, deben gestionar el ciclo de vida completo del consentimiento del usuario, operando bajo exigentes protocolos de ciberseguridad.

Intentar construir toda esta infraestructura desde cero genera una deuda técnica considerable e inmoviliza el talento de ingeniería interno. Además, los marcos normativos son dinámicos. Si una arquitectura se diseña de manera rígida en función del estándar actual, cualquier actualización futura exigirá refactorizar sistemas críticos.

Para sortear estos obstáculos, la estrategia más eficiente consiste en adoptar plataformas tecnológicas especializadas que actúen como una capa de abstracción sobre los sistemas centrales del banco. Alianzas estratégicas en el mercado chileno, como la que mantienen consultoras globales como Nisum junto a proveedores de infraestructura tecnológica como Finerio Connect, demuestran que el consumo de soluciones empresariales en la nube reduce los tiempos de implementación de manera radical. Estas colaboraciones permiten a los bancos exponer APIs listas para consumir que se alinean instantáneamente con la normativa vigente y absorben automáticamente cualquier evolución legal, resguardando la integridad de la arquitectura central de la institución financiera.

Pasos prácticos para preparar a una Institución Financiera

Los directivos que buscan posicionar a su empresa en la vanguardia del ecosistema financiero nacional deben ejecutar un plan de acción concreto de cara a los próximos meses. El diseño de una estrategia de finanzas abiertas requiere un enfoque metódico que integre la tecnología con los objetivos de negocio corporativos.

El primer paso indispensable consiste en evaluar la madurez tecnológica actual. Es necesario auditar profundamente el catálogo de integraciones existentes para determinar si poseen los esquemas de seguridad, la documentación técnica y la escalabilidad requerida para ser expuestas a actores externos.

El segundo paso exige convocar mesas de trabajo transversales que incluyan a los departamentos de producto, gestión de riesgo y tecnología. El objetivo debe ser definir casos de uso concretos que superen el simple cumplimiento legal. Los líderes deben plantearse interrogantes estratégicas claras. Por ejemplo, deben definir cómo integrar información de mercado para mejorar sus métricas de aprobación de préstamos o identificar qué procesos manuales de conciliación corporativa pueden automatizarse mediante la iniciación de transferencias directas.

El tercer paso se centra en la experiencia del usuario. La piedra angular del ecosistema de finanzas abiertas es la confianza. Los canales digitales deben diseñar flujos de autorización que destaquen por su transparencia y facilidad de uso, comunicando al cliente con extrema claridad qué datos está compartiendo, con qué propósito específico y por cuánto tiempo.

Finalmente, el cuarto paso es la selección rigurosa de socios tecnológicos. Las instituciones deben reconocer que delegar el mantenimiento regulatorio y la complejidad operativa de las integraciones en empresas especializadas no significa perder control, sino ganar velocidad comercial y blindar la infraestructura ante riesgos de ciberseguridad.

En conclusión, el Sistema de Finanzas Abiertas impulsado por la Ley Fintech no es simplemente un cambio de reglas operativas, sino la redefinición completa de la arquitectura competitiva del sector financiero chileno. Las organizaciones que asuman el liderazgo en la exposición y consumo de APIs, priorizando la creación de valor sobre el mero cumplimiento normativo, dominarán la retención de clientes, optimizarán sus costos estructurales y se asegurarán de comandar la nueva etapa de los servicios financieros digitales.

¿Quieres llevar tu negocio al siguiente nivel?

Nisum

Nisum

Fundada en California en el año 2000, Nisum es una empresa de comercio digital centrada en iniciativas estratégicas de TI que utiliza soluciones integradas que proporcionan un crecimiento real y medible.

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Open Finance Chile: Guía Estratégica para Líderes Financieros

15-jun-2026 2:51:21

La transformación digital en la banca y los servicios financieros chilenos ha entrado en una etapa decisiva. La promulgación de la Ley Fintech y la reciente reestructuración regulatoria marcan un punto de inflexión que altera de manera definitiva cómo las instituciones financieras gestionan, protegen y rentabilizan la información de sus clientes. Para los líderes en tecnología, operaciones y estrategia de negocio, comprender el alcance del Open Finance y el Open Banking en Chile dejó de ser un ejercicio teórico para convertirse en un mandato urgente de innovación competitiva.

Históricamente, los datos financieros operaban bajo una lógica de aislamiento, donde cada banco o institución mantenía un control exclusivo sobre la información transaccional de sus usuarios. Hoy, este paradigma centralizado ha caducado. El nuevo marco regulatorio exige a las instituciones abrir de manera segura sus ecosistemas tecnológicos, permitiendo que la información fluya hacia terceros bajo el consentimiento explícito del cliente.

Sin embargo, abordar esta transformación tecnológica y cultural únicamente como un proyecto de cumplimiento regulatorio es un error estratégico profundo. Las empresas que liderarán el mercado financiero serán aquellas capaces de visualizar estas exigencias como el cimiento para desplegar nuevos modelos de negocio, optimizar la gestión de riesgo y crear canales de ingresos inéditos.

A través de esta guía, exploramos con profundidad qué significan el Open Banking y el Open Finance, cómo el Sistema de Finanzas Abiertas estructura sus operaciones en el mercado chileno, y qué decisiones deben tomar hoy las instituciones financieras para convertir la regulación en una ventaja de negocio rentable y sostenible.

¿Qué es el Open Banking y como evoluciona hacia el Open Finance?

Para diseñar una estrategia corporativa efectiva, resulta fundamental establecer la distinción conceptual entre el open banking y el Open Finance. Ambos modelos comparten la misma base filosófica y tecnológica, la cual dicta que el cliente es el único propietario de su información financiera, pero difieren significativamente en su alcance comercial y operativo.

El Open Banking, o banca abierta, representa la primera fase de esta evolución. Se concentra exclusivamente en la apertura de los datos bancarios tradicionales y los sistemas de medios de pago. Bajo este modelo, un cliente autoriza a su banco para compartir su historial de transacciones, saldos de cuentas corrientes y cuentas de ahorro con una aplicación de terceros. Esta transferencia de datos se realiza mediante el uso de interfaces de programación de aplicaciones, comúnmente conocidas como APIs, las cuales establecen canales de comunicación seguros, eficientes y estandarizados entre diferentes actores del mercado.

Por otro lado, el Open Finance, o finanzas abiertas, expande exponencialmente esta premisa hacia todo el espectro de los servicios financieros. No se limita únicamente a las cuentas bancarias, sino que abarca productos de inversión, fondos de pensiones, pólizas de seguros, créditos hipotecarios y carteras de valores. El Open Finance construye un ecosistema integral donde cualquier prestador de servicios financieros puede interactuar con la huella económica completa del usuario.

En Chile, la transición hacia un modelo de finanzas abiertas promueve un nivel de transparencia que facilita una mayor inclusión financiera. Al permitir que instituciones financieras accedan a datos enriquecidos provenientes de diversas fuentes, las empresas pueden evaluar de forma más precisa la capacidad de pago de segmentos poblacionales que históricamente han sido excluidos del sistema crediticio formal.

El impacto de la Ley Fintech y el Sistema de Finanzas Abiertas

El motor regulatorio que impulsa esta apertura en Chile es la Ley 21.521, conocida en el mercado como la Ley Fintech. Esta legislación tiene como propósito modernizar el mercado financiero, fomentar la competencia, promover la innovación tecnológica y establecer un perímetro regulatorio claro para empresas que prestan servicios financieros a través de plataformas digitales.

El corazón de esta ley radica en la creación del Sistema de Finanzas Abiertas (SFA). Este sistema es el marco legal y operativo definido por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que obliga a los actores del ecosistema a compartir información de manera estandarizada y segura. El Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) transforma la teoría de las finanzas abiertas en una arquitectura operativa tangible, estructurada sobre tres pilares fundamentales que impactan directamente el negocio bancario.

El primer pilar es el acceso a información. La normativa establece que los terceros autorizados pueden consultar los saldos, los movimientos históricos y el perfil financiero integral de los usuarios. Para un banco, esto representa una oportunidad masiva para mejorar sus motores de riesgo. Al incorporar el historial transaccional que un cliente mantiene en otra institución, los equipos de riesgo crediticio pueden generar procesos de evaluación mucho más robustos, disminuyendo las tasas de morosidad y ofreciendo productos hiper personalizados.

El segundo pilar es la iniciación de pagos. Este componente altera de manera radical la estructura de transacciones digitales. Habilita la transferencia de fondos de manera directa desde la cuenta de origen del cliente hacia la cuenta de destino, eliminando la necesidad de utilizar intermediarios tradicionales. Esta desintermediación reduce sustancialmente los costos de procesamiento y agiliza los tiempos operativos de liquidación.

El tercer pilar corresponde a la comparación de productos. La ley exige homologar la información pública de los productos bancarios y los diferentes instrumentos financieros. Esto permite a los clientes contraponer tasas de interés, comisiones de mantenimiento y condiciones de servicio con absoluta transparencia, forzando a las instituciones a competir por la calidad de su oferta de valor en lugar de depender de las barreras de salida o la fricción para retener al usuario.

Cronograma y Obligaciones: Entendiendo los plazos de la regulación

Para los departamentos de tecnología y operaciones, el desafío más complejo de la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas radica en la incertidumbre técnica y la gestión de los plazos regulatorios. La Comisión para el Mercado Financiero ha estructurado un calendario que exige respuestas precisas a nivel de arquitectura de software y ciberseguridad.

En julio de 2024, el regulador publicó la Norma de Carácter General N.º 514, el documento técnico que regula el funcionamiento del Sistema de Finanzas Abiertas, otorgando un plazo inicial de 24 meses para su entrada en vigencia. Esto situaba la fecha crítica de implementación en julio de 2026. Ante la alta exigencia que requiere el despliegue de APIs seguras bajo estándares internacionales y la gestión del consentimiento del cliente, en noviembre de 2025 la comisión puso en consulta pública modificaciones fundamentales a esta norma.

Estas modificaciones proponen extender los plazos de entrada en vigencia en 12 meses adicionales. Además, introducen un esquema de gradualidad segmentado por tipo de participante y tipo de dato, incorporando fases piloto y etapas intermedias. Este ajuste regulatorio es crucial para los líderes corporativos. No representa un permiso para detener las inversiones tecnológicas, sino una ventana estratégica para diseñar una arquitectura escalable. Las instituciones que utilicen este tiempo para estructurar APIs orientadas al negocio, en lugar de apresurar desarrollos improvisados para evitar multas, consolidarán una ventaja competitiva irreversible.

¿Quieres llevar tu negocio al siguiente nivel?

De la obligación regulatoria a la creación de valor y monetización

La reacción natural de muchas organizaciones frente a las normativas de la Comisión para el Mercado Financiero ha sido gestionar el Open Finance como un centro de costos. Sin embargo, la obligación de habilitar el acceso a la información mediante protocolos técnicos seguros abre escenarios directos de monetización. El éxito corporativo dependerá de la capacidad para transicionar de un modelo puramente transaccional hacia un esquema de servicios de datos con estructuras de precios claras.

Existen dos áreas principales donde el Sistema de Finanzas Abiertas se traduce en flujos de ingresos tangibles para las instituciones que estén preparadas.

API de iniciación de pagos

Los ecosistemas de pagos concentran altos costos operativos, exposición al riesgo de fraude y una intensa presión competitiva. Al habilitar capacidades de iniciación de pagos mediante banca abierta, las instituciones financieras facilitan un modelo de transferencias de cuenta a cuenta que resulta extremadamente eficiente.

En este nuevo escenario, el banco proveedor de la infraestructura puede establecer una tarifa predefinida y clara para el tercero que inicia el cobro, ya sea una plataforma de comercio electrónico, un proveedor de servicios o una entidad gubernamental. Esta infraestructura optimiza el pago de impuestos, la liquidación de servicios básicos y las transacciones en puntos de venta, mejorando los flujos de caja corporativos.

La viabilidad comercial de este modelo cuenta con un respaldo empírico contundente a nivel internacional. En el Reino Unido, mercado pionero en regulaciones financieras abiertas, los pagos de banca abierta experimentaron un crecimiento del 72% interanual durante 2024. Para ilustrar la magnitud de esta adopción, solo durante el mes de marzo de 2025 se procesaron 31 millones de pagos bajo esta modalidad, alcanzando un valor total de 12.900 millones de libras. Estos números confirman que la exposición de interfaces para la iniciación de pagos conforma una línea de negocio comprobada, con esquemas de rentabilidad que los actores del mercado digital comprenden y adoptan activamente.

API de datos enriquecidos e identidad digital

La segunda gran avenida de rentabilidad se encuentra en la comercialización de servicios de validación de identidad y datos enriquecidos. Actualmente, los bancos destinan enormes volúmenes de capital a los procesos de conocimiento del cliente y prevención de lavado de activos. El nuevo sistema permite empaquetar estas robustas capacidades internas y ofrecerlas como un servicio externo.

A través de APIs especializadas, las instituciones pueden exponer atributos de identidad previamente verificados y perfiles de comportamiento crediticio a terceros del ecosistema, siempre respaldados por el consentimiento del cliente. Una plataforma tecnológica, una empresa de selección de personal o un portal de arrendamiento inmobiliario pueden pagar al banco para incorporar, identificar y validar a sus propios usuarios con máxima rapidez. Este mecanismo reduce el riesgo de suplantación de identidad y disminuye drásticamente los altos costos asociados al reclutamiento digital de clientes.

De este modo, el banco trasciende su rol tradicional como simple custodio del dinero para posicionarse como un gran proveedor de confianza, identidad y datos verificados para toda la economía digital.

Desafíos tecnológicos y el enfoque de arquitectura ágil

El proceso de materializar estas oportunidades enfrenta retos técnicos formidables. Las empresas proveedoras de servicios deben garantizar la disponibilidad constante de sus sistemas frente a variaciones impredecibles en el volumen de tráfico. Al mismo tiempo, deben gestionar el ciclo de vida completo del consentimiento del usuario, operando bajo exigentes protocolos de ciberseguridad.

Intentar construir toda esta infraestructura desde cero genera una deuda técnica considerable e inmoviliza el talento de ingeniería interno. Además, los marcos normativos son dinámicos. Si una arquitectura se diseña de manera rígida en función del estándar actual, cualquier actualización futura exigirá refactorizar sistemas críticos.

Para sortear estos obstáculos, la estrategia más eficiente consiste en adoptar plataformas tecnológicas especializadas que actúen como una capa de abstracción sobre los sistemas centrales del banco. Alianzas estratégicas en el mercado chileno, como la que mantienen consultoras globales como Nisum junto a proveedores de infraestructura tecnológica como Finerio Connect, demuestran que el consumo de soluciones empresariales en la nube reduce los tiempos de implementación de manera radical. Estas colaboraciones permiten a los bancos exponer APIs listas para consumir que se alinean instantáneamente con la normativa vigente y absorben automáticamente cualquier evolución legal, resguardando la integridad de la arquitectura central de la institución financiera.

Pasos prácticos para preparar a una Institución Financiera

Los directivos que buscan posicionar a su empresa en la vanguardia del ecosistema financiero nacional deben ejecutar un plan de acción concreto de cara a los próximos meses. El diseño de una estrategia de finanzas abiertas requiere un enfoque metódico que integre la tecnología con los objetivos de negocio corporativos.

El primer paso indispensable consiste en evaluar la madurez tecnológica actual. Es necesario auditar profundamente el catálogo de integraciones existentes para determinar si poseen los esquemas de seguridad, la documentación técnica y la escalabilidad requerida para ser expuestas a actores externos.

El segundo paso exige convocar mesas de trabajo transversales que incluyan a los departamentos de producto, gestión de riesgo y tecnología. El objetivo debe ser definir casos de uso concretos que superen el simple cumplimiento legal. Los líderes deben plantearse interrogantes estratégicas claras. Por ejemplo, deben definir cómo integrar información de mercado para mejorar sus métricas de aprobación de préstamos o identificar qué procesos manuales de conciliación corporativa pueden automatizarse mediante la iniciación de transferencias directas.

El tercer paso se centra en la experiencia del usuario. La piedra angular del ecosistema de finanzas abiertas es la confianza. Los canales digitales deben diseñar flujos de autorización que destaquen por su transparencia y facilidad de uso, comunicando al cliente con extrema claridad qué datos está compartiendo, con qué propósito específico y por cuánto tiempo.

Finalmente, el cuarto paso es la selección rigurosa de socios tecnológicos. Las instituciones deben reconocer que delegar el mantenimiento regulatorio y la complejidad operativa de las integraciones en empresas especializadas no significa perder control, sino ganar velocidad comercial y blindar la infraestructura ante riesgos de ciberseguridad.

En conclusión, el Sistema de Finanzas Abiertas impulsado por la Ley Fintech no es simplemente un cambio de reglas operativas, sino la redefinición completa de la arquitectura competitiva del sector financiero chileno. Las organizaciones que asuman el liderazgo en la exposición y consumo de APIs, priorizando la creación de valor sobre el mero cumplimiento normativo, dominarán la retención de clientes, optimizarán sus costos estructurales y se asegurarán de comandar la nueva etapa de los servicios financieros digitales.

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Nisum

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Fundada en California en el año 2000, Nisum es una empresa de comercio digital centrada en iniciativas estratégicas de TI que utiliza soluciones integradas que proporcionan un crecimiento real y medible.

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