
La inteligencia artificial en América Latina atraviesa una etapa distinta. La conversación ya no gira en torno a adopción o curiosidad tecnológica, sino a ejecución, escala y resultados. En múltiples industrias, la IA opera como una capa estructural que atraviesa decisiones comerciales, operaciones y arquitectura tecnológica.
Ese cambio de enfoque queda reflejado en la selección de 20 empresas de inteligencia artificial que operan en América Latina y que vale la pena seguir rumbo a 2026, publicada por Forbes Centroamérica. Más que una lista, el artículo funciona como un indicador de madurez del ecosistema regional.
Del experimento al sistema
Las compañías mencionadas por Forbes cubren un espectro amplio: automatización, analítica avanzada, modelos predictivos, plataformas verticales y aplicaciones específicas por industria. Sin embargo, el punto en común no es el tipo de tecnología, sino la capacidad de llevar la IA a entornos reales, con restricciones operativas, sistemas heredados y demandas de negocio concretas.
En este escenario, la diferencia ya no está en el modelo, sino en la arquitectura que lo sostiene. Muchas iniciativas funcionan como prueba de concepto; pocas resisten cuando deben integrarse a procesos críticos, operar a escala y mantener consistencia en el tiempo.
La IA como disciplina, no como producto
Dentro de ese marco, Forbes menciona a empresas que trabajan la inteligencia artificial como parte de un sistema mayor, no como una solución aislada. Compañías que entienden que el valor de la IA depende tanto de datos, ingeniería y gobernanza como de algoritmos o capacidades generativas.
En ese grupo aparece Nisum, junto a otros actores relevantes del ecosistema regional. Su mención se vincula a un enfoque centrado en la integración de analítica, software e inteligencia artificial dentro de entornos empresariales complejos, donde la prioridad no es demostrar tecnología, sino hacerla funcionar de manera consistente.
Una señal clara hacia 2026
La selección de Forbes no busca establecer jerarquías definitivas. Lo que sí marca es una dirección: la inteligencia artificial en la región se está consolidando como infraestructura operativa, no como narrativa.
Las empresas que hoy figuran en este mapa son las que están resolviendo el problema menos visible y más difícil de esta etapa: convertir la IA en una capacidad sostenible del negocio.
Para entender quiénes están construyendo esa base y por qué, vale la pena leer el artículo completo de Forbes Centroamérica.